La Música como enseñanza universitaria: una petición de todos

Vicente Hervás
Profesor del CPMT

Vicente José Hervás Vila
24 de octubre de 2012

 

 

 

Este artículo es una actualización del publicado en la revista Música i Poble de octubre de 2012, que edita la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana. La actualización deviene necesaria en tanto que recientemente se han producido nuevos  e importantes acontecimientos que conviene relatar, a fin de proporcionar al lector una visión más precisa.

En mis artículos anteriores sobre el tema que nos ocupa, la estructura textual era cronológica. En ellos se hacía una síntesis de los precedentes existentes, respecto a las iniciativas de impulsar la transformación de los estudios superiores de Música en enseñanzas universitarias y, a continuación, se hacía referencia a las actividades desarrolladas por la Coordinadora de Enseñanzas Artísticas Superiores (CEEAASS), de la que fui secretario desde su fundación en abril de 2009 hasta su disolución a finales de 2011; y se abordaban las actividades de todo tipo que CEEAASS venía realizando: debates públicos, campañas de firmas por la integración universitaria de las enseñanzas artísticas, peticiones administrativas, gestiones políticas, propuestas legislativas y aportaciones a los proyectos normativos de dichas enseñanzas, principalmente.

Esta vez quiero ir al grano y no ocupar al lector innecesariamente en aspectos historicistas. Basta con indicar que, como dijo mi maestro y amigo D. Luis Blanes Arques en su discurso de investidura como doctor honoris causa de la Universidad Politécnica de Valencia, este problema “se arrastra desde que el 17 de junio de 1868, un decreto carente de todo rigor científico, del ministro en funciones Severo Catalina, cometiera el grave error histórico de eliminar de la Universidad los estudios de Música”.

Y desde entonces hasta la fecha, ha habido muchos pronunciamientos favorables a restituir a su lugar natural los estudios superiores de Música. Artistas mundialmente reconocidos, alumnos, profesores y agrupaciones (bandas u orquestas de primera categoría), conscientes de la necesidad de devolver la Música al espacio académico de la Universidad, han aconsejado esta transformación. Pero los órganos de decisión política han hecho oídos sordos al respecto, demostrando una inexcusable falta de sensibilidad; aunque no han dudado en atender las peticiones de los que se posicionan en contra de que la enseñanza musical se encuentre dentro de la Universidad, con argumentos tan falaces como la especificidad de estos estudios y las ratios bajas, que de ningún modo impone la normativa universitaria, aunque así se afirme.

La adaptación de los estudios de Música al proceso derivado de la Declaración de Bolonia resultaba una oportunidad ineludible para reconducir la situación. En España, esta adaptación se intentó mediante el Real Decreto 1614/2009, de 26 de octubre, de ordenación de las enseñanzas artísticas superiores, que, al igual que la vigente Ley Orgánica de Educación, trataba por igual a enseñanzas tan heterogéneas como las de Música, Danza, Arte Dramático, Conservación de Bienes Culturales, Diseño y Artes Plásticas.

Si el propósito era incardinar estas enseñanzas en el Espacio Europeo de Educación Superior, los medios eran más bien escasos: se pretendía una adaptación a coste cero, y prácticamente no se cumplía ninguno de los objetivos esenciales del Proceso de Bolonia, a excepción de la denominación de los nuevos planes de estudio como “Grados”, que, como veremos, también ha sido declarada nula por las recientes resoluciones judiciales del Tribunal Supremo.

Toda la confianza del nuevo sistema se basa en la acreditación de la calidad de los títulos por agencias independientes reconocidas internacionalmente, pero España y Eslovenia son los dos únicos países de la Unión Europea donde tal acreditación es inexistente, respecto a los títulos de Graduado no universitarios anulados.  Así que, fallando la piedra angular del edificio, no es de extrañar que el mismo se haya desplomado por entero, frustrando las expectativas de los aproximadamente 17.000 alumnos españoles que estudian artes fuera de la Universidad.

CEEAASS ya advirtió de esto al Consejo de Estado, cuando se le concedió audiencia con motivo de la tramitación del Real Decreto 1614/2009, pero este órgano consultivo del Gobierno hizo un imperdonable alarde de autismo. A continuación cito literalmente algunas de las alegaciones que yo mismo redacté y que junto a miles de firmas fueron llevadas al Consejo de Estado:

“…en la Conferencia de Ministros de Educación Superior de 2005, de Bergen, se adoptó la iniciativa de apostar por un sistema de cualificación estructurado en tres ciclos; sistema que ha sido adoptado por las Universidades españolas, en el texto consolidado de la Ley Orgánica de Universidades vigente.”

“El Real Decreto, en cambio, deja fuera de las posibilidades de los Centros de enseñanzas artísticas superiores la creación y realización en régimen autónomo del tercer ciclo: el Doctorado, quedando supeditado éste a los convenios que puedan establecerse con la Universidad, tal como se viene haciendo hasta ahora. Ello supone una desviación, tanto de los objetivos actuales del Proceso de Bolonia, como de la directriz que la Declaración de Bolonia expresa, al afirmar que la independencia y autonomía de las Universidades es necesaria para asegurar la adaptación continua  a las necesidades cambiantes y las demandas sociales.”

“…el Real Decreto vulnera claramente lo dispuesto en los artículos 54.3, 55.3, 56.2 y 57.4 de la Ley Orgánica de Educación, al substituir los distintos títulos superiores de enseñanzas artísticas que esta Ley establece, equivalentes a distintos títulos universitarios de diferente nivel académico según esta Ley, por una titulación de igual denominación e igual equivalencia respecto de los títulos universitarios oficiales.”

“Si, como nosotros entendemos, el Real Decreto adolece del vicio de invalidez ab origine por vulnerar el principio de jerarquía normativa, no debe ser incorporado al ordenamiento jurídico. Y, aunque la invalidez de una norma debe ser declarada por los Tribunales principalmente, dado que una de las funciones del Consejo de Estado es la de informar de la constitucionalidad de las normas, suplicamos que esta vulneración del principio de jerarquía normativa sea reflejada expresamente en el Dictamen emitido.”

Pero, finalmente, el Dictamen del Consejo de Estado, además de contener errores materiales demostrables respecto a nuestras alegaciones y su plazo de presentación, no reflejó estas advertencias. Y tuvo que ser el Tribunal Supremo el que, a principios de este año, en cuatro sentencias distintas dimanantes de los recursos interpuestos por otras tantas universidades, declarase nula de pleno derecho la denominación de Grado, que parecía ser el mayor logro del Real Decreto 1614/2009, motivando las cuatro sentencias con el mismo argumento alegado por nosotros: la vulneración de la jerarquía normativa que garantiza el artículo 9.3 de la Constitución Española, por infringir la Ley Orgánica de Educación y la de Universidades.

Se abrió entonces la caja de los truenos: miles alumnos se sentían estafados, puesto que se les había prometido un título de Grado que ya no era tal, y se habían matriculado y pagado por ello. Desde los círculos oficiales se intentó quitar hierro a la cosa, señalando que únicamente era “un problema de denominación de los títulos”, sin considerar todos los demás aspectos que la educación superior requiere, especialmente la autonomía académica, siempre negada.

Y a consecuencia de ello, se produjo un movimiento de tropas sorprendente, pues todos los directores de los centros superiores de Galicia impulsaron un Manifiesto por la integración de las enseñanzas artísticas superiores en la Universidad, que en cierto modo venía a ser la continuación de las reivindicaciones de CEEAASS, lo sometieron a la votación de sus claustros y consejos escolares, donde fue aprobado por aplastante mayoría, como era de esperar.

Otro manifiesto parecido se votó en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, siendo aprobado por el claustro y respaldado desde el consejo escolar y el alumnado.

Paralelamente, en marzo se constituyó la Plataforma por la integración de las enseñanzas artísticas en el sistema universitario, en Madrid, con el ánimo de promover el manifiesto “made in Galicia”,  de impulsar la transformación gradual de los centros superiores en facultades universitarias y de actuar como interlocutor con las instituciones políticas y administrativas.

Pronto se sumaron a la Plataforma algunos directores, profesores, alumnos, sindicatos, asociaciones y otros centros cuyos claustros o consejos escolares sometieron a votación el manifiesto de la Plataforma, obteniendo siempre abrumadora mayoría su aprobación. Aunque luego hubo intentos de la inspección educativa andaluza por deslegitimar su validez, alegando que los órganos que habían adoptado el acuerdo no tenían competencias para ello. No obstante, la mayoría de centros superiores andaluces apoyan la integración en la Universidad, como se ha demostrado en las votaciones claustrales, muchas de ellas relativamente recientes. El último conservatorio superior que se ha pronunciado ha sido el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, cuyo claustro aprobó el manifiesto de la Plataforma con sólo dos abstenciones y ningún voto en contra, hace muy pocos días.

Y además, la nueva Plataforma inició una nueva campaña de recogida de firmas, primero en papel, y en agosto comenzó una campaña en Internet de firmas on line. El éxito no se hizo esperar, pues este mismo verano representantes de la Plataforma fueron recibidos por la Secretaria de Estado de Educación y el Ministerio correspondiente hizo públicas las peticiones de aquella. En tan sólo un mes se han recabado más de siete mil firmas por Internet, llegando a mostrar su apoyo unas  cuatrocientas personas en un solo día. En el momento actual las firmas son unas tres mil en papel y se han sobrepasado las diez mil en Internet.

Más recientemente, la Plataforma se reunió con el Ministro de Educación, a petición del mismo, en un acto en que participaron también representantes de la Universidad pública y de otras asociaciones como la ACESEA, de la que son socios los conservatorios superiores valencianos. El Ministerio ha constituido un Grupo de Trabajo que está realizando aportaciones y debatiendo posicionamientos en vistas al proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, que se ha reunido ya varias veces y que tiene una composición cuatripartita: Ministerio, Plataforma, Universidad y ACESEA, siendo ésta última la que parece ser reticente a la transformación en facultades universitarias de los conservatorios superiores, a quienes dice representar, y ello a pesar de las numerosas manifestaciones a título personal de profesores y alumnos, y los votos de los claustros a favor de dicha transformación.

Desde aquí no puedo sino felicitar a los miembros de la Plataforma por el importante resultado que está teniendo su trabajo, y animo a todos los músicos de España a que apoyen la campaña de firmas por Internet, de modo que lo que nos han presentado como imposible sea posible por fin, pues bien merecido lo tenemos, con los largos años de sacrificio que hemos dedicado al estudio para poder ser profesionales de la interpretación, la creación o la enseñanza.

Todo sea por la dignificación y normalización  definitiva de los estudios musicales, su debido reconocimiento social, el desarrollo de la investigación artística y la ubicación de la Música en el ámbito académico de máxima excelencia: la Universidad pública. Y subrayo “pública” porque ningún reparo se ha puesto por parte de la Administración a que las universidades privadas puedan ofrecer estudios musicales, como de hecho vienen haciendo algunas desde hace poco tiempo, creándose una competencia desigual entre centros universitarios privados y los centros no universitarios públicos que no resulta edificante ni beneficiosa para estos últimos, limitados en su autonomía académica, capacidad de gestión y recursos económicos frente a los primeros.

Para firmar por Internet a favor de la transformación de los conservatorios en facultades universitarias, sigue este enlace: http://www.change.org/es/peticiones/una-oportunidad-historica-para-las-enseñanzas-artisticas-superiores (con eñe y sin acentos).

Para informarte de las actividades de la Plataforma por la integración universitaria:
http://www.eeaassuniversidad.guidoblogs.org

Grupo en Facebook de la Plataforma:
http://www.facebook.com/groups/345847418792453

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