Breve historia del jazz: de los orígenes a la actualidad

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Marta Pérez, Alberto Damigo y Aitor Segura

Origen y nacimiento

El jazz es un género musical, nacido a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, que se expandió de forma global a lo largo de todo el siglo XX. Su comienzo es un tanto peculiar: las personas esclavas de origen africano, residentes en zonas sureñas de Estados Unidos, tenían por costumbre manifestar sus tradiciones tocando diferentes tipos de tambores y cantando. A causa de restringir por ley esta habitual rutina, recurrieron a la percusión mediante las palmas de las manos y el batir de los pies para disfrutar de sus fiestas y su música. Sin embargo, la prohibición no tuvo vigor en la llamada Place Congo de Nueva Orleans, en la que los esclavos tenían libertad para reunirse, cantar y acompañarse de verdaderos instrumentos de percusión artesanos. Aun así, el jazz no sólo tuvo influencia en la música tradicional de estas gentes.

Una escena de jazz habitual de principio del s. XX

Una aportación importante a destacar  fue el minstrel, un espectáculo que mezclaba elementos de la opereta con números musicales basados en los “cantos de las plantaciones”. Se generalizaron a partir de 1820, interpretados por actores y cantantes blancos que actuaban con la cara tiznada. Su música se basaba en las óperas inglesas. A partir de la Guerra de Secesión, surgieron importantes cambios en la vida musical estadounidense. En 1865, los esclavos fueron declarados libres y pudieron gozar de sus derechos. Esto dio lugar a la aparición de nuevos estilos como el ragtime, en el sur de los Estados Unidos, en Saint Louis (1870), que fueron los antecedentes del jazz que hoy conocemos.

El jazz en 1910

Los géneros precursores del jazz fueron los siguientes: el dixieland, nacido hacia 1910, interpretado por agrupaciones compuestas por tres instrumentos básicos: la tuba, la corneta y el saxofón más la batería, el bajo, el clarinete y el trombón que se encargaban de la base rítmica; y más tarde el ragtime, cuyo máximo exponente fue Scott Joplin. Este último género se basaba en una mezcla particular de acentos y síncopas, siendo habitualmente  interpretado por un pianista.

Banda de dixieland

Banda de dixieland

Años 20

En Saint Louis existía la costumbre de acompañar los funerales con música de banda. Lo hacían de forma lenta, triste y pausada al ir al cementerio y alegre al volver, provocando que la gente fuera bailando tras ellos. Tanta popularidad adquirieron estas bandas que se las empezó a contratar en los burdeles para tocar música de baile. En 1917 las autoridades cerraron el barrio de burdeles de Storyville de Nueva Orleans, donde actuaban, y las bandas emigraron al norte, a las ciudades de Chicago y Nueva York, donde fueron contratadas por clubes que en su mayoría eran propiedad de las mafias, iniciándose así la expansión del jazz.

Banda de jazz de Chicago en los años 20

Banda de jazz de Chicago en los años 20

Estas bandas constaban de seis miembros: piano, banjo o guitarra, tuba o contrabajo en la sección rítmica; y en la melódica, el trombón, la trompeta y el clarinete. El jazz de esta década se caracteriza por la pulsación rítmica en los tiempos débiles, se desplazan los acentos rítmicos hacia el segundo y cuarto tiempo, sobre todo en la batería.

Años 30

En los años treinta el jazz consigue un gran nivel profesional y aparecen los grandes solistas que improvisan siguiendo el esquema armónico apropiado para cada canción. Había llegado el Swing, las Big Bands y personajes míticos como Duke Ellintong, Count Basie, Benny Goodman y Joe King Oliver. El discípulo de Oliver, Louis Armstrong, fue uno de los grandes revolucionarios de este género. El jazz “se había dignificado” y lo tocaban también los blancos. Esta fue la música de baile que se escuchó tanto en los grandes salones como en los pequeños tugurios estadounidenses de la época.

Benny Goodman

Benny Goodman

La década de los treinta se caracteriza por el swing, un género debido principalmente al talento creativo del trombonista Glenn Miller. También contribuyeron a la expansión del swing Benny Goodman, gran clarinetista y director, y Fletcher Henderson, pianista y arreglista que dio pie al desarrollo de las Big Bands. Esta época se caracteriza por los ritmos improvisados de bases del blues y en el riff (frase repetitiva) y por el auge de los/las cantantes.

Años 40

Tras la era del swing, el jazz era conocido y apreciado en todo el mundo, reconocido incluso por compositores clásicos de la talla de Stravinsky. Sin embargo, el término swing gozaba de mala reputación entre los músicos: se consideraba que sólo los profesionales de menor talento se dedicaban a este tipo de música comercial, de modo que los músicos más serios -como Duke Ellington- se estaban alejando del estilo. El declive de las big bands de swing dio lugar a un nuevo tipo de música radicalmente diferente, cuyos únicos rasgos en común consistían en una instrumentación similar y en el interés por la improvisación,  el Be Bop. El nacimiento del estilo tuvo lugar en 1941 cuando Dizzy Gillespie, Milt Hinton, Charlie Parker, Thelonious Monk y Kenny Clarke se reunieron en el Minton’s Playhouse de Nueva York para una serie de conciertos informales. Dizzy Gillespie fue uno de los líderes del movimiento, con un estilo trompetístico que resumía perfectamente las características de la nueva música y una serie de temas que entraron a formar parte enseguida del repertorio básico de los músicos bop, como A Night In Tunisia o Salt Peanuts. Charlie Parker fue el otro gran padre del bebop, introduciendo un nuevo lenguaje de improvisación, extendiendo el aspecto melódico y el rango rítmico del jazz hasta ese momento. Con un estilo emocional sorprendente que quedó inmortalizado en clásicos como Yardbird Suite, Ornithology, Donna Lee, Billie’s Bounce o Anthropology, entre otros muchos.

Dizzy Gillespie

Dizzy Gillespie

Algunas big bands, como las de Charlie Barnett, Woody Herman, Lionel Hampton o Stan Kenton, supieron adaptar su sonoridad a las nuevas exigencias,  mientras otras, como la de Earl Hines, establecieron puentes entre el viejo y el nuevo sonido. Solo unas pocas lograron convertirse en verdaderas big bands de be-bop, como es el caso de las orquestas de Boyd Raeburn, Billy Eckstine y Dizzy Gillespie. Un rasgo característico de la música de esta época es el intervalo de quinta disminuida utilizado por los solistas. Además, la batería deja de tocar un acompañamiento rítmico regular y se convierte en un instrumento de más autonomía dentro del conjunto, algo que también ocurrirá con el resto de los instrumentos.

Años 50

El nacimiento formal del movimiento cool tuvo lugar en 1948 con la publicación del álbum Birth of the Cool de Miles Davis. Este trabajo discográfico supuso todo un manifiesto autodefinitorio y una de las grabaciones más influyentes de la historia del jazz. El nuevo estilo se derivaba directamente del bebop, pero resultaba una música más cerebral, que tenía como principal objetivo el establecimiento de una atmósfera “calma y meditativa”. El cool jazz resultó particularmente popular entre músicos blancos como Lennie Tristano -en parte por su alejamiento de las raíces africanas del jazz-, pero también encontró un hueco entre las preferencias de músicos negros que pasaron a ser simples entertainers a adoptar un papel más activo y serio en la búsqueda de su identidad musical. Gunther Schuller fue el iniciador oficial del third stream, una corriente que establecía un puente entre la música clásica y el jazz. Un ejemplo paradigmático fue su Jazz Abstractions (1959). Entre sus principales representantes cuenta también con Bob Graettinger y Gil Evans que produjo, dentro de este estilo, tres trabajos musicales importantes: Gil Evans and Ten (1957), Out of the Cool (1959) o Into The Hot (1961). Bill Evans, junto a Scott LaFaro y Paul Motian, introdujo asimismo un nuevo sonido en el trío de jazz influenciado por la música clásica europea. Otro músico destacado de esta corriente fue George Russell que sobresalió como intérprete de temas modales.

Fats Pichon

Como reacción ante el intelectualismo del bebop, los músicos del hard bop reivindicaron el retorno del jazz a sus orígenes, con especial acento en la energía y la espontaneidad de la música. El elemento rítmico quedaba reforzado y los solos derivados del lenguaje de los músicos bebop adquirieron más fuerza y vitalidad, conformando una música agresiva e intensa. De hecho, el adjetivo hard (duro) tiene en esta expresión la connotación de intenso. Tuvo especial incidencia entre los músicos de la Costa Este y está especialmente vinculado a los músicos negros de las ciudades de los Grandes Lagos, como Chicago o Detroit. A ellos “les gustaba las improvisaciones a pleno pulmón, los sonidos cálidos, las frases de ángulos puros y los ritmos explosivos”. Íntimamente relacionado con el hard bop, se desarrolló un estilo de jazz basado en la utilización de estructuras blues en tempo lento o medio, con un beat  firme y sostenido, con emoción interpretativa, que se dio en llamar funky o, más tarde, soul jazz.

Años 60

En los primeros años sesenta se asistió a una irresistible ascensión del free jazz que, paralelamente, recibió una gran cantidad de rechazos resumibles en una sola frase: «esto no es música». Críticas que, por otra parte, provinieron no solo del público o de periodistas especializados, sino de músicos de jazz, como Roy Eldridge o Quincy Jones. A mediados de la década, prácticamente todos los músicos jóvenes de jazz estaban influidos por el “free”. Hacia 1965, el free jazz se había convertido en una manera de expresión ricamente articulada que abarcaba todas las temáticas y comandaba todas las vías de desarrollo del jazz. Sin embargo, a partir de 1967 comenzó a apreciarse una clara recesión del favor del público respecto del free jazz.

Miles Davis

Miles Davis

Un cierto número de músicos de bop habían desarrollado conceptos de improvisación más avanzados a finales de los años 1950, realizando un jazz modal directamente impulsado por figuras como Miles Davis o, muy especialmente, John Coltrane ya a comienzos de la década de 1960. Sus “sábanas de sonido”, según bautizó el crítico Ira Gitler al sonido del cuarteto del saxofonista, abrieron el camino a un estilo que se ha dado en llamar post-bop. Éste adoptó a las experiencias hard bop un buen número de las innovaciones que había traído el free jazz, convirtiéndose en la línea de desarrollo principal (mainstream) del jazz moderno, hilo conductor hasta llegar al neo bop o neo-tradicionalismo, de los años 1980, encabezado por Wynton Marsalis. Salvo excepciones, como Bill Evans, el sello discográfico Blue Note recogió a los principales músicos del estilo: Wayne Shorter, McCoy Tyner, Herbie Hancock o Lee Morgan.

Años 70

El lanzamiento en 1970 de Bitches Brew, un álbum de Miles Davis que contaba con Tony Williams, Ron Carter, Herbie Hancock, Wayne Shorter o John McLaughlin, entre otros, supuso una nueva revolución en el sonido del jazz, introduciendo una instrumentación y unos esquemas rítmicos más cercanos al rock y marcando el inicio de un nuevo género que recibiría posteriormente la denominación de jazz fusión. La influencia de los grupos de rock que estaban experimentando con el jazz en la época terminó de perfilar un género que daría lugar posteriormente a otros muchos subestilos, siendo particularmente evidente en aspectos como la instrumentación de las nuevas bandas de jazz rock.

Keith Jarret

Keith Jarret

Los músicos de jazz de los años setenta integraron en el jazz diferentes culturas musicales. Esta mezcla de géneros, creo el jazz-rock, jazz latino, jazz afrocubano, jazz flamenco, entre otros. A excepción del pianista Keith Jarret, los intérpretes de jazz de esta época usaron instrumentos electrónicos. La característica del jazz de los setenta fue la fusión, pero el estilo de jazz de las décadas anteriores se siguió interpretando para un público minoritario.

Años 80

El auge del “neo-tradicionalismo” que tuvo lugar con la llegada de la década de 1980 marcó el punto más alto de la crisis que había afectado al jazz desde la popularización masiva del rock, en la década de 1960. El jazz representaba para los negros norteamericanos la alternativa popular a la música clásica, pero en el momento en que comenzó a derivar, primero hacia el free jazz y luego hacia las distintas fusiones que tuvieron lugar en la década de 1970, fue alejándose cada vez más de sus orígenes, entrando en una crisis de identidad que a finales de esa década aún no había sido resuelta.

Jhon Coltrane

Jhon Coltrane

En ese período el término “jazz” se solía identificar, simplemente con la música instrumental, los músicos blancos estaban logrando más éxito que los negros y el panorama creativo en general era bastante desalentador. Sin embargo, la llegada de los neo-tradicionalistas cambió el orden de las cosas: en lugar de abanderar una nueva revolución en el género, reivindicaron una vuelta a sus orígenes trasladando los términos del debate desde la dicotomía free jazz/jazz fusión al debate entre los defensores de la pureza del estilo (neo tradicionalismo) y los partidarios de su evolución.

Años 90 hasta la actualidad

A partir de la década de los 90, este género musical convivió con otros como el rock, el pop, blues etc. Los primeros músicos de jazz de estos tiempos fueron el saxofonista John Zorn; el guitarrista Elliot Sharp, cuyas composiciones son un ejemplo de síntesis de disonancia, repetición e improvisación; Eugene Chadbourne, que integraba elementos del jazz de vanguardia con la música blanca de origen rural; el guitarrista Henry Kaiser; el violonchelista Tom Cora; el guitarrista irlandés Christy Doran y el baterista judío Joey Baron. La revolución neoyorquina se dejó sentir tanto en el tipo de material en el que los músicos se estaban embarcando como en el tipo de técnicas que empleaban para improvisar, recogiendo influencias de todo tipo y fusionándolas sin limitaciones conceptuales. Así, el saxofonista Ned Rothenberg se estableció entre la primera línea de las nuevas generaciones de improvisadores. Otros músicos, como el trombonista Jim Staley, o Tom Varner, un virtuoso de la trompa, se situaron entre los más originales de su generación. Mucho más conocido, el guitarrista Bill Frisell asimiló en su obra influencias del jazz y del rock, pero también del folk, de la música de las marching bands o incluso de la música eclesiástica. Solistas como el violonchelista Hank Roberts, o Mike Shrieve (ex baterista de Santana) pusieron también su capacidad integradora en primera línea.

Wynton Marsalis

Wynton Marsalis

La segunda mitad de la década de 1990 conoció un revival de la música para big bands, una tendencia que se había originado en la década anterior, en la obra de músicos como el bajista Saheb Sarbib o el cornetista Butch Morris. El teclista Wayne Horvitz desarrolló su idea del “jazz progresivo de cámara”, mientras que el veterano multinstrumentista Marty Ehrlich recogía la influencia del jazz tradicional, la improvisación, la música ligera y la música clásica de vanguardia, y la estadounidense María Schneider, alumna de Gil Evans, resucitó el estilo de su maestro en diversos álbumes para orquesta. Más allá de las fronteras de Nueva York, continuaban apareciendo en los últimos años del siglo pasado una serie de artistas, que desarrollarían el grueso de su trabajo -en el que reelaboraban los conceptos establecidos por generaciones de jazzistas anteriores de múltiples y creativas maneras- ya en el nuevo siglo. Por ejemplo, el bajista Michael Formanek había debutado en 1990, y el argentino Guillermo Gregorio o el canadiense Paul Plimley, ya habían editado discos a mediados de la misma década. El yugoslavo Stevan Tickmayer, por su parte, colideró The Science Group, un intento de fusionar la música de cámara con la improvisada. Otros músicos destacados de esta primera generación del nuevo siglo son Greg Kelley y el violinista canadiense Eyvind Kang, uno de los más eclécticos músicos de su generación. También a comienzos de los años 2000, aparecieron los discos de confirmación de músicos como el trombonista Josh Roseman, el contrabajista Ben Allison, el saxofonista David Binney, o el pianista Jason Lindner, todos ellos norteamericanos. Destacan también los trabajos del francés Erik Truffaz y del trompetista israelí Avishai Cohen. La revolución que había traído consigo la música electrónica ejerció también su influencia en el desarrollo del jazz. Surgió una nueva generación de improvisadores que venían de la tradición del free jazz pero que recogían la influencia de la vanguardia clásica y de la electrónica: Ben Neill, el guitarrista y teclista Kevin Drumm, el percusionista suizo Günter Müller o Miya Masaoka, de origen japonés pero nacida en Washington D.C. Otros creadores, como Tyondai Braxton o el trompetista noruego Nils Petter Molvær experimentaron con la manipulación de loops orquestales. Otros, como Greg Headley, manipularon electrónicamente los sonidos de sus instrumentos. Por último, grupos como Triosk efectuaron contribuciones importantes en la misma dirección. En el campo del jazz rap, que ya se ha desarrollado bastante en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del XXI, se produce una gran cantidad de obras, por parte de grupos y músicos provenientes del hip hop, como Kanye West, Crown City Rockers, Nujabes, A Tribe Called Quest, Madlib, el dúo inglés The Herbaliser, o los franceses Hocus Pocus, entre otros.

 

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