Stamitz: 300 años de nacimiento del sinfonismo y de la orquesta moderna

Javier Villar y Borja Quiñonero

Este año celebramos el tricentenario del nacimiento de Johann Wenzel Anton Stamitz, uno de los compositores destacados de su época, cuya mayor aportación musical fue la consolidación del estilo clásico.

Johan Stamitz (1717-1757) fue un compositor y violinista nacido en Bohemia. Estudió en Praga y en Iglau. En 1741 entró en la capilla del elector del palatinado de Mannheim. Tres años después se convertiría en el konzertmeister y más adelante en el director de la orquesta instrumental de la corte. También fundó la escuela de Mannheim, un acontecimiento trascendental en la historia de la música, según muchos historiadores, por las consecuencias que tuvo posteriormente.

jstamitz

Retrato de Johann Stamitz

A Stamitz le debemos la configuración definitiva de la orquesta moderna: las cuerdas agrupadas en secciones de violines, violas, violonchelos y contrabajos; la incorporación permanente de parejas de instrumentos de viento madera (flautas, oboes y fagotes) y de trompas; así como la introducción del clarinete en la orquesta hasta constituirlo en un miembro estable de la plantilla orquestal.

La uniformidad en el cuidado del empleo del arco y la primacía del violín sobre los demás instrumentos, los detalles del fraseo y el alto grado de exactitud en la dirección orquestal son algunos de los rasgos distintivos de Mannheim. No es de extrañar que tal matización estilística y técnica condujera a los instrumentistas de dicha formación a explorar efectos sonoros diversos y a experimentar en las interpretaciones al dinamismo constante, progresivo y uniforme de la orquesta. Esto explica las advertencias y perplejidades de algunos compositores de la vieja generaciónrefractarios al estilo musical de la escuela. Tal es el caso de Leopold Mozart que advierte en carta a su hijo Amadeus, con ocasión de su visita a Mannheim:

                 “…trata por todos los medios de no incurrir en el gusto amanerado de los mannheimenses…” 

La orquesta sinfónica de Mannheim llegó a ser una formación musical de primer nivel gracias a la dirección de Stamitz. El historiador inglés Charles Burner nos da una idea del nivel de esta agrupación orquestal, cuando afirma que “allí se encontraban más solistas instrumentales y buenos compositores, que quizás en ninguna otra orquesta europea; era un ejército de generales preparados tanto para planificar una batalla como para llevarla a cabo”.

Se le debe a Stamitz, además, la introducción de la sinfonía como tipo de composición principal dentro de la música orquestal del clasicismo, razón por la cual se le conoce como “el padre de la sinfonía”. Contribuyó a fijar la estructura del género moderno sinfónico en cuatro movimientos (rápido-lento-minueto-rápido), siendo el primero de ellos lo que más tarde se conocerá como “forma sonata” (con un primer tema, segundo, desarrollo y reexposición). Se le atribuye la composición de 72 sinfonías, diez tríos orquestales y numerosos conciertos para instrumento solista, entre los que destaca el Concierto para Clarinete en Si bemol mayor, compuesto a mediados de los cincuenta del siglo ilustrado.

La Escuela de Mannheim propició una renovación de las formas musicales tradicionales, ancladas hasta entonces a la ópera. Se produjo una mezcla de estilos, en particular la introducción del estilo buffo en las sinfonías, buscando ideas musicales novedosas y variadas. Pero lo que de verdad dio a la citada escuela un sello inconfundible y particular fue la permanente búsqueda de un estilo intermedio entre la música italiana y la germana, caracterizado por expresiones musicales cargadas de un subjetivismo y una emotividad que anuncian el romanticismo que llegará décadas más tarde.

mannheim-schloss

Escuela de Mannheim

Los compositores de la Escuela estaban muy al tanto de que la música, si solo se limita a una sonoridad placentera que no produce estímulos definidos y que es incapaz de sujetarse a ciertas normas de afectos y de sentido común, aturde hasta el aburrimiento el intelecto de cualquier oyente. Es por ello que, para compositores como Stamitz, el quid de la cuestión consistía en poner de relieve no el motivo ni la técnica de la composición, sino pensamientos y sentimientos gobernados por la armonía, la melodía y el ritmo del tejido musical.

Esta es, a grandes rasgos, la gran herencia que nos dejó Johan Stamitz, un músico que no consiguió pasar a la historia como compositor pero que siempre será recordado por sus valiosas contribuciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s