Compositores más importantes en la historia del clarinete

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Laura Gea

El clarinete ha experimentado una larga evolución. Su antecesor es el chalumeau, un antiguo instrumento francés que estaba compuesto por un lengüeta y siete agujeros. En el siglo XVII, Johann Christoph Denner le añade llaves y aumenta su registro hasta dos octavas, lo cual marca el inicio de la evolución del instrumento hasta la actualidad, donde podemos encontrar dos tipos de clarinetes según su mecanismo: el sistema Böehm usado en casi toda Europa, Asia y América, y el Öhler utilizado en Alemania, Austria y algunos países de ese entorno geográfico. Hasta aquel momento no se había utilizado el término ¨clarinete¨ para denominar al instrumento. Es a principios del siglo XVIII cuando se empieza a utilizar este nombre.

El clarinete fue introducido por primera vez en la orquesta en 1758, específicamente en la de Mannheim. Esto fue gracias a Johann Stamitz, nombrado director de esta orquesta en 1750,  el que impulsó esta iniciativa.

A finales del barroco algunos compositores se fijaron en el clarinete, incorporándolo en algunas composiciones, especialmente en cantatas, óperas y oratorios. La primera música impresa que conocemos para clarinete fueron los dúos anónimos en do mayor publicados por Estienne Roger en Amsterdam entre 1712 y 1715, que también se interpretaban con el chalumeau.

Uno de los compositores más reconocidos para clarinete fue W. Amadeus Mozart, quien en 1791 compuso su primera obra para este instrumento. Esto sorprendió bastante a sus contemporáneos ya que el clarinete no estaba todavía muy integrado en la mente de los demás compositores. Una de las razones que le llevó a componer para este instrumento fue, en parte, gracias a su amigo Anton Stadler, el cual era clarinetista. Por esta razón le compuso el Concierto para clarinete y orquesta K 622. También se puede destacar que a Mozart le gustaba tanto el sonido del clarinete que decía: ¨El clarinete es el único instrumento que se acerca a la voz humana¨ o ¨no podéis imaginaros el efecto magnífico que hace una sinfonía con flautas, oboes y clarinetes…¨.

Otro de los grandes compositores fue Carl Maria von Weber. Este autor dejó grandes composiciones para el clarinete. Las más conocidas son: el Concertino en Mi bemol mayor, Op. 26 con acompañamiento de orquesta y el Dúo Concertante para clarinete y piano. Esta última la compuso entre 1815 y 1816. La obra está dividida en tres movimientos, el primero es en forma de sonata, el segundo es un andante en Do menor, y el último es un rondó en Mi Bemol Mayor. El crítico de música británico John Warrack mostró su opinión diciendo que la obra era de alta complejidad, tanto en el ámbito clarinetístico como en el de la orquesta.

Claude Debussy también ha escrito obras para clarinete, en este caso destacamos Première Rhapsodie, compuesta para clarinete y orquesta o piano. Esta obra fue compuesta entre diciembre de 1909 y enero de 1910, y está dedicada al profesor francés de clarinete Prosper Mimart. Se dice que marcó el estilo impresionista en el repertorio, principalmente, clarinetístico pero también pianístico y orquestal.

Johann Stamitz fue el primero en componer un concierto para este instrumento, el Concierto para clarinete en Si bemol mayor. Además, también fundó una escuela conocida como Escuela de Mannheim. De su hijo Carl Stamitz también encontramos grandes composiciones, como el Concierto nº 3 para clarinete y orquesta. Carl Stamitz también perteneció a la segunda generación en la escuela de su padre.

Robert Schumann es considerado uno de los más grandes representantes compositores del Romanticismo. Para clarinete destacamos su obra 3 Fantasiestücke. Son tres piezas independientes pero forman parte de un único conjunto. Las compuso en 1849 para clarinete y piano. Esta obra refleja las principales características del romanticismo: pasión, drama y alegría.

El célebre clarinetista Benny Goodman le hizo un encargo a Francis Poulenc para que compusiese una sonata, sin embargo este falleció antes de publicarla, el 30 de enero de 1963. La sonata pasó a manos de un editor para que acabase de concretar algunas notas y dinámicas, y finalmente el 10 de abril de ese mismo año fue publicada. Esta sonata, Sonata para clarinete y piano FP 184, esta dedicada a la memoria de Arthur Honegger, excomponente junto con Poulenc del Grupo de los seis.

Por último destacar a Johannes Brahms que junto con Mozart y Weber se dice que es el tercer gran compositor para este instrumento. De Brahms podemos destacar las Sonatas nº 1 y nº 2 que fueron escritas durante el verano de 1894 para el clarinetista Richard Mühlfeld, después de que Brahms se se sintiese cautivado tras escuchar a Mühlfeld. Ambas sonatas fueron muy bien aceptadas por el público y los críticos musicales.

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Sabine Meyer, primera mujer clarinetista de la Orquesta Filarmónica de Berlín

Bibliografía:

 

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